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viernes, 8 de febrero de 2013

El Encuentro

Errores de Novato

Cuando recuerdo mis primeros años profesionales, mis primeros pacientes, mis primeros errores, me da un poco de vergüenza reconocer que pasé más tiempo conociendo sus síntomas que conociendo sus vidas. Recuerdo buscar obsesivamente el diagnóstico clínico acertado. Utilizando nuestras entrevistas para ir armando un rompecabezas "humano." Recuerdo la gran alegría cuando mi paciente "llenaba" todos los criterios de diagnóstico de un trastorno mental, ¡me sentía todo un Sherlock Freud! Creo que es un proceso normal y hasta esperado de todo novato en cualquier profesión. Con el paso del tiempo, fui apreciando el Encuentro. Y de ese Encuentro quiero yo hoy hablar en relación al tratamiento del Trauma Infantil.
Para esto necesitamos recordar un poco sobre la subjetividad del niño o niña que ha sido traumatizada de manera crónica (a lo largo de un periodo prolongado), ya que para que para que un niño o niña sea cruelmente traumatizada por tanto tiempo deben de conjugarse por lo menos dos factores:
  1. Negligencia por parte de los adultos que deberían supervisar el bienestar integral del menor (este papel regularmente es tomado por los padres, abuelos, familia, etc.)
  2. Desbalance psicológico en una o más personas que tienen acceso al menor. Por desbalance me refiero a la carencia de control de impulsos (agresividad, frustración, sexualidad, etc.), y que de alguna manera vierte sobre el o la menor.
Seguramente hay más factores (sociales, culturales, etc.) que intervienen en la ecuasión macabra que permite el abuso crónico del infante. Pero para nuestro estudio nos concentraremos en estos dos factores ya que en ellos podremos encontrar elementos muy importantes para entender la subjetividad del menor traumatizado.
Para la gran mayoría de nosotros el Encuentro con otra persona representa una oportunidad de conocer cosas nuevas (exploración). Esto es posible porque nuestra subjetividad relaciona el Encuentro con un medio ambiente (relación objeto-sujeto) seguro.
Ahora, ¿qué pasa cuando esa relación con el medio ambiente representa todo lo opuesto? ¿qué pasa en la subjetividad del menor durante un Encuentro con un psicoterapeuta? Pero sobre todo, ¿qué pasa cuando uno de estos menores se Encuentran con un psicoterapeuta que solo ve sus síntomas y falla en establecer un vínculo emocional seguro?

Estas repercusiones las estudiaremos en la siguiente entrada



jueves, 31 de enero de 2013

Trauma Infantil

Comenzaremos una serie relacionada únicamente con las se secuelas del trauma infantil. Estudiaremos sus secuelas, afectaciones a nivel sistémico y también la relación del trauma infantil con el nivel de resiliencia social. Esta serie tendrá la como principal objetivo aumentar la consciencia sobre la importancia del cuidado integral del niño y de la niña durante etapas críticas de desarrollo. Este cuidado no es solo una responsabilidad de sus cuidadores primarios, sino de toda la sociedad. Ya que es la misma sociedad quien gozará y sufrirá sus efectos.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Cuando la amenaza no es real

Cuando la amenaza no es real

En relación a lo que está ocurriendo en los alrededores del DF, quisiera presentar algunas ideas. Primero, el miedo que se está viviendo en esas zonas es real. Es un hecho que es irrefutable. Teniendo esto en mente debemos ahora pensar que existen dos posibilidades:
La amenaza real: existen grupos armados que están violentando la zona de manera indiscriminada
La amenaza no es real: aquí existen muchas posibilidades y teorías que no me toca, ni es mi campo profesional. Solo mencionar que existe una posibilidad de que no exista la amenaza real.

Creo que de estas dos posibilidades, la más peligrosa es la segunda. Esto es debido a que cuando una amenaza es real el individuo (y las comunidades) utilizarán sus recursos internos y externos para afrontar algo tangible y específico. Aquí, la amenaza tiene forma y es reconocible por el individuo (comunidad).
En nuestra segunda posibilidad, la amenaza es etérea, amorfa, se puede esconder y disfrazar de mil maneras. No hay descanso para la mente del individuo (comunidad) que enfrenta algo que desconoce (porque no existe). No hay sensación de seguridad alguna en la que se pueda descansar.

Esto me recuerda mucho el estado postraumático de una persona cuya sintomatología funciona como un constante recordatorio de la necesidad profunda de sentirse seguro, y desconfía de todos, todos tienen cara de secuestradores, necesitan despertar en la noche para asegurarse de que no hay nadie afuera, necesitan apuntar las placas de todos los autos que pasan frente a su casa, vagan por la ciudad antes de llegar a sus casas y así asegurarse que nadie los ha seguido. La amenaza ya no es real, pero ellos no lo saben, deben cuidarse de todos y de todo. Este estado crónico de alarma va desgastando procesos básicos del funcionamiento, principalmente en el área afectiva. Tiene sentido, es más importante sobrevivir que vincularse afectivamente.
Cuando la amenaza no es real, el individuo (comunidad) retorna a su estado más primitivo: la sobrevivencia. Y en este estado es capaz de hacer cualquier cosa. Esto es lo más peligroso de este asunto. El potencial peligro de involucionar como sociedad, con un miedo extremo que nos lleve a matarnos entre nosotros mismos.

Regresando al ejemplo del individuo traumatizado que solo quiere sobrevivir, su meta es poder regresar a un funcionamiento superior en donde pueda discriminar lo que realmente puede ser una amenaza, pero principalmente que pueda retomar sus funciones sociales, afectivas, espirituales, y de sentido de vida.

Creo yo que ese es nuestro reto como individuos y como sociedad, poder crecer, discriminar lo que puede ser una amenaza y lo que no lo es. De esta manera podremos regresar a lo nuestro y a los nuestros de forma integral, con sentido de vida.

sábado, 18 de agosto de 2012

¿Supervisión yo?

Como profesor universitario he podido observar uno de los errores más comunes de una gran mayoría de mis alumnos que se gradúan, y el proceso es este:
Aprueban su examen profesional
Participan en la graduación
Juran inscribirse en un programa de posgrado que los siga formando
Juran no ver pacientes porque "saben" que no están preparados par hacerlo
Se desaparecen de la escuela que los vio nacer y los formó como profesionistas
Reciben su cédula profesional
Escuchan una voz demoniaca dentro de sus cabecitas que les dice "pon tu consultorio"
Se reúnen con otros ex compañeros que han escuchado la misma voz
Comienzan a fantasear
Juntan sus "domingos"
Rentan un consultorio y hasta lo bautizan con nombres medio mamila
Hacen publicidad y la distribuyen en redes sociales, con sus amigos y hasta afuera del metro
Se anuncian como especialistas en ansiedad, depresión, pareja, familias, adolescentes, niños, traumas, neurosis, psicosis, psicoanálisis, y miércoles 2x1
Se sientan junto al teléfono esperando a su primera víctima, digo paciente
Por desgracia (de ambos lados) llegan a tener pacientes a los cuales inmediatamente intentan encapsularlos dentro de un diagnóstico de 5 ejes, creyendo que de esta manera el tratamiento se dará por gracia de Dios
Transcurren de 3 a 4 sesiones en que el paciente se da cuenta que el "Dr. o Dra" está más confundida que ellos mismos
Esto no termina ahí, los brillantes psicólogos comienzan a cuestionarse si verdaderamente están hechos para esta profesión
Muchos a este punto ya están pegados a la sección de oferta de trabajo buscando chamba de cualquier cosa
Poco a poco los valientes amigos van separándose con resentimiento hacia su sueño y profesión.


Este escenario lo he visto por lo menos en 30 ocasiones en los últimos 14 años como docente.
¿Quė pasó? ¿Quién falló?
Yo creo que esto se debe a que los que ya llevamos un rato más en esto, no hemos hablado de los beneficios de una supervisión clínica. La pura palabra SUPERVISIÓN suena a "eres un inútil y necesitas que te siga cuidando." Yo pienso en el proceso de supervisión más como un proceso de tutoría en donde las "canas" de la experiencia pueden servir como un instrumento formativo en el novato, pero no sólo en la parte teórica sino en todo lo que engloba ser un psicoterapeuta.

El tener un proceso de supervisión tiene varios beneficios y estos son algunos de ellos:
1.-La teoría cobre vida. Durante nuestra preparación como psicólogos vemos muchos teorías y modelos que en muchas ocasiones estorban los procesos más importantes del proceso terapéutico. La supervisión nos permite colocar a es teorías en el lugar donde deben de estar, estos es, por detrás del establecimiento de un vínculo personal y cálido. Ese vínculo, te aseguro no lo aprendiste ni se puede aprender en ningún aula.

2.-Te permite desarrollar un encuadre clínico. A mi me da un poco o mucho de risa cuando veo a coleguitas recién egresados tratando de hacer un cocktail terapéutico mezclando un poco de esto, más dos cucharadas de esto otro y lo agitamos y violà! La supervisión no te permitiría mezclar elementos de marcos teóricos que aún no manejas casi en su totalidad. Es por esta razón, casi estoy seguro, que hoy en día cuando le preguntas a un psicólogo ¿de qué corriente eres? escucharás un rotundo SOY ECLÉCTICO. Un proceso de supervisión te cuidaría de tener un nombre (encuadre) y partiendo de ahí poder jugar con otros marcos teóricos.

3.-Te permite sentirte contenido. Aunque todos estamos familiarizados con conceptos como contratransferecia, burnout, fatiga por compasión, etc., no sabemos sus manifestaciones, implicaciones, factores de riesgo, etc. Un buen supervisor estaría muy atento a tu historia personal y del cómo los casos que estás llevando pueden afectar tus propias heridas emocionales.

4.-Te permite crear un vínculo de amistad y confianza de por vida. Una vez que se establece un vínculo de supervisor-supervisado es de por vida. Junto pasamos por horas y horas de genuina preocupación por el bienestar del paciente, del proceso de aprendizaje, del bienestar de ambos. Se crea un vínculo muy profundo.

5.- Por último, te permite aceptar con humildad la dura verdad: lo que aprendiste en la escuela, ese pedazo de papel (título profesional), ese pedazo de plástico (cédula profesional), ese distinguido título de psicólogo, no te hace un psicoterapeuta. Sólo te da la llave al siguiente paso en tu formación llamado Supervisión.

Así qué sí estás por graduarse o o acabas de hacer, o en el caso que hayas pasado por la pesadilla que acabo de describir, busca un buen supervisor o supervisora que te acompañe a seguirte formando integralmente en esta hermosa profesión.

domingo, 1 de mayo de 2011

Hola de nuevo

Hola de nuevo! Han pasado ya varios meses, que se han convertido en años de no pararme por estos sitios a sentarme a escribir como me lo había propuesto. Pero de verdad tengo una muy buena justificación: Mucho trabajo! todo comenzó el 24 de Diciembre, mi mero cumpleaños, recibí una llamada de un programa gringo, y me estaban invitando a participar en conferencias y diplomados sobre la atención a víctimas de trata de personas. El 2010 fue muy emocionante en términos profesionales, conociendo gente y viajando por muchos estados de la República. Mas adelante escribiré sobre el tema de trata de personas, ya que mi intención hoy es comentar como llegué a donde estoy hoy.
Dentro de esas muchas conferencias, conocí gente de la PGR, principalmente del área de formación, y tuve el honor de ser invitado a desarrollar en programa que pudiera ayudar a disminuir el desgaste emocional denlos elementos de la Procuraduría. Se diseño un programa dual, en donde se capacitó a varios psicólogos de la misma institución para convertirse en una unidad móvil que se desplaza y da atención en situaciones criticas. El otro sub-programa se llama el programa de Apoyo al Compañero, que el saliente Procurador mencionó en su discurso de partida (adjunto un articulo)Programa-de-apoyo-al-compañero, es un sistema auto-sustentable que capacitó a mas de 70 elementos de la institución en detección de perturbaciones emocionales, contención emocional, y primeros auxilios emocionales. Este programa intenta crear una red interna de auto-cuidado y que al mismo tiempo intervenga en situaciones críticas en lo que la unidad móvil se desplaza al lugar siniestrado. Durante este tiempo he tenido el honor de conocer hombres y mujeres que todos los días ponen su vida en peligro en el combate a la delincuencia. Por cuestiones de confidencialidad no puedo revelar mucho pero he atendido a grandes personas que han sufrido situaciones traumáticas en cumplimiento de su deber. Han sido meses increíblemente enriquecedores en lo personal y lo profesional. Actualmente se me invitó a seguir colaborando con institución en un programa muy ambicioso de capacitación y que incluirá una sección de desarrollo humano. Si todo sale bien, se capacitarán 400 elementos cada 15 días, por 18 meses.
Y hay mas planes! Todavía no puedo revelar muchos, pero son tan variados como emocionantes. Solo puedo "filtrar" que actualmente estoy trabajando en el área mental y psicológica con un equipo de fútbol de la primera división.
Dios ha sido muy bueno conmigo, y ha permitido mi crecimiento profesional y personal a lo largo de estos meses.
Seguimos en contacto

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Secuestro: La Muerte Suspendida


La experiencia del secuestro tiene varias consecuencias que ya he tratado de explicar de manera muy breve, sin embargo existe esta en particular es la que yo considero como de las más letales: La Muerte Suspendida. Este fenómeno se da como un deterioro y desgaste de los procesos psicológicos de aferrarse a la vida. La persona secuestrada sabe que su único objetivo dentro de su prisión es salir con vida y regresar a sus seres queridos. Desafortunadamente este objetivo no depende solamente de la persona secuestrada, ya que existe un enemigo que tiene otro objetivo en mente: recibir una compensación económica. El secuestrador utilizará todos sus recursos para lograr sus objetivos, incluyendo el causar daño físico y psicológico a la persona secuestrada y a su familia.
La herramienta más efectiva que tiene el secuestrador la encontramos en la sumisión que puede llegar a crear sobre la persona secuestrada. El proceso de sumisión que se desarrolla está basado en la sensación de ya no tener control sobre mi propia vida. La persona secuestrada llegará a esta conclusión después de atravesar varios ciclos de esperanza y desesperanza. La esperanza es caracterizada por pensamientos positivos y optimistas de "todo estará bien," "voy a salir vivo de esta," "mi familia está haciendo lo necesario para sacarme de aquí." Estos periodos de optimismo serán truncados principalmente por las interminables horas de dolor y de incertidumbre. Es aquí donde aparecen la otra polaridad, la desesperanza con pensamientos de "voy a morir," "¿qué será de mis hijos sin mi?" "mi familia no está haciendo lo suficiente para sacarme de aquí."
La naturaleza del alma no soporta la existencia de fuerzas de vida y de muerte al mismo tiempo y termina por rendirse al comenzar un duelo, una muerte, una despedida de esta vida.
Este proceso de duelo se inicia y la persona comienza a "dejar apagar la vela." Algunos de mis pacientes lo reportan como estar muertos en vida, dejan de comer, las torturas ya no duelen. En otras palabras, la persona secuestrada ha comenzado a estar muerta.
Pareciera que los secuestradores pueden notar esta fase del secuestro y tratan de "animar" a su víctima diciéndole que ya mero salen, que ahora sí su familia esta echándole ganas. Pero es demasiado tarde, el proceso de desprenderse de la vida ha comenzado.

Una vez que la persona secuestrada es liberada experimenta un éxtasis de energía, y pudiera parecer que todo regresa a la normalidad. De hecho, la mayoría de ellos quieren retomar la normalidad de sus vidas inmediatamente. Con el tiempo, sus seres queridos comienzan a darse cuenta de que hay algo raro, ya no son los mismos. Ya no hay afectos, no hay planes, no hay metas, no hay vida. Es como si se hubieran quedado en un "limbo" psicológico entre la vida y la muerte. Esta sensación es extremadamente desagradable y en ocasiones se intenta minimizar con el abuso de sustancias o con actividades de alto riesgo que les permita sentir un poquito de vida.
El reto clínico es el de poder revertir esta inercia de muerte. En mi experiencia, este es el mayor reto terapéutico; el poder vencer a la muerte psicológica y promover nuevamente las pulsiones de vida. No puede haber un éxito terapéutico sin el regreso de la vida.
A este proceso yo le llamo la segunda liberación. El cuerpo ya está libre, mi trabajo es facilitar la liberación del alma.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

¿Qué es el trauma psicológico?


Ahora si, después de revisitar mi arcaica historia, vayamos al grano. ¿Qué es el trauma? de repente utilizamos el término en nuestras conversaciones diarias. A veces decimos: "Ese profe me trauma," o "Me traumé porque no llegué al concierto de Luis Miguel," desafortunadamente el trauma es un poco más complejo. Tampoco quisiera meterme en detalles neurofisiológicos complicados que solo causaran mas confusión. Voy a intentar explicar el trauma en términos muy simples y sencillos.
Existen varias áreas que son afectadas por el trauma: El área psicológica, el área neurológica, el área social y por supuesto el área espiritual.
En el área psicológica la mayor afectación la encontramos en la pérdida de nuestra "burbuja" de protección e invulnerabilidad. La gran mayoría de nosotros pensamos que estamos seguros, de hecho necesitamos creernos seguros para hacer nuestras vidas, pero cuando un evento traumático impacta nuestras vidas, esa "burbuja" desaparece y nos confronta con una realidad muy desagradable: ¡Somos vulnerables! Y nos sentimos desnudos y desarmados ante otros seres humanos que pueden volverme a dañar.
En el aspecto neurológico, los cambios se dan en la estructura que está encargada de avisarnos cuando hay un posible peligro. Es como la alarma de nuestros autos, si alguien quiere abrir mi auto, la alarma se activa haciendo sonar la bocina y prendiendo y apagando las luces. Nuestra "alarma" funciona exactamente igual, si mis sentidos me avisan si existe un potencial peligro del cual tenga que correr o enfrentar. Esta alarma activa una serie de respuestas internas que preparan mi cuerpo para poder sobrevivir esa potencial amenaza, y modifica la manera en que pienso y reacciono. Desafortunadamente, en ocasiones esta alarma no se apaga una vez que la situación ha terminado y queda mandándome señales internas como si todavía yo me encontrara en peligro. Esto va a modificar mi metabolismo y mi organización mental, impidiéndome regresar a mi funcionamiento normal. Así, la persona traumatizada quedará en un constante estado de alarma y defensividad.
Debido a las afectaciones psicológicas y neurológicas, la persona traumatizada se "desconectará" de sus relaciones interpersonales sin discriminar a sus seres queridos. La persona traumatizada no cuenta con las herrmientas psicológicas ni neurológicas para establecer o mantener vínculos ya que involuntariamente se encuentra en un funcionamiento de sobrevivencia todo el tiempo.
En el aspecto espiritual (no necesariamente religiosa), la persona se encuentra también desconectada de todo sentimiento de pertenencia y de relación con un Ser Superior, alimentado de un enojo por haber sido "abandonado." Regularmente la persona deja de creer en algo o alguien, tomando en sus propias manos su protección.

De manera muy breve, esto es el trauma. De hecho la palabra trauma quiere decir: heridas. Creo que queda claro el por qué.